Posada La Comandancia
En el solar donde hoy se levanta la Posada de la Comandancia estuvo el primer rancho de Juan Díaz y Luisa Paz, considerados los primeros pobladores de Melo. Tras la muerte de Díaz, su familia se trasladó a Rocha, y durante el período de la Cisplatina el terreno figura —según el plano ordenado por Diego de Souza— como propiedad de Joaquín de Paz, Comandante de la Guardia de Cerro Largo, quien edificó allí su vivienda.
Con el paso del tiempo el inmueble pasó a la administración de rentas de la familia Furest y, ya en época reciente, fue reciclado por la arquitecta Lucas, transformándose en un hotel que conserva el carácter histórico del lugar. Así, el sitio conecta el origen más primitivo de la ciudad con su presente, manteniendo viva la memoria de los primeros años de Melo en una construcción adaptada a nuevos usos.