
Catedral de Nuestra Señora del Pilar y San Rafael
La Catedral de Melo es la iglesia de mayor porte de la ciudad y uno de sus hitos históricos más reconocibles. La Villa de Melo contó con templo desde sus orígenes: primero una humilde capilla de paja y barro ubicada en la calle Del Pilar, luego parroquia, y finalmente la actual Catedral, inaugurada en 1876. En 1965 se le añadió un segundo campanario, dándole la fisonomía que conserva hasta hoy; antiguamente, además, contaba con una reja de protección en su frente. Desde 1809, el solar donde se alza actualmente fue definido como el sitio definitivo del templo principal.
La ubicación de la iglesia no siguió al pie de la letra las Leyes de las Indias —que indicaban levantarla frente a la plaza— porque Agustín de la Rosa, al trazar la villa, no delimitó con precisión el terreno para tal fin, adjudicándolo inicialmente al primer médico de Melo, el Dr. Santiago Carsín. La primera capilla sufrió los embates de la invasión portuguesa de 1801, cuando fue saqueada y destruida, perdiéndose incluso su campana. A pesar de su extrema precariedad —descrita así por el obispo de Buenos Aires, Benito Lue y Riega, en su visita pastoral de 1804—, aquella modesta capilla fue elevada a la dignidad de parroquia, convirtiéndose en el germen de la Catedral que hoy forma parte del patrimonio religioso y cultural de Cerro Largo.